DBFC

El primer álbum de DBFC no es sólo un lanzamiento, es también un nacimiento. El de la psicotrónica. Un nuevo género. Una síntesis. Un crisol de sonido donde se basa en la música de club trance, divagaciones mentales de pop psicodélico y diapositivas de rock.

Como todos los recién nacidos, la psicotrónica tiene parientes. Dos padres, para ser más precisos: El originario de Burdeos, Dombrance, remezclador de Superpoze, Is Tropical y por otro lado, Cascadeur, productor de Lafayette o Julia Jean-Baptiste, el autor de ‘The Witch’ y ‘Donna’ en Kitsuné. David Shaw, un ex músico Blackstrobe (Ivan Smagghe y Arnaud Rebotini) cómplice de Vitalic en el título de su nuevo disco, y el padre de “So it Goes” por el nombre de David Shaw y The Beat para el label Her Majesty’s Ship. Un disco que permite en 2012 la reunión milagrosa de los dos hombres. Tomados por una fiebre de complicidad inmediata, comienzan a trabajar en el escenario para David Shaw and The Beat antes de cruzar sus talentos e inventar un lenguaje en común en 2014.

Las guitarras épicas, luego se mezclan con sintetizadores de Kraftwerk con golpes de motor o disco, y DBFC nació. Tres años, un EP y unos grandes conciertos más tarde (el Trans Musicales, Rock en Seine, les Eurockéennes, The Great Escape en Brighton o Electric Picnic en Irlanda), su primer disco en la productora Inglés Different Recordings “PIAS” crearon una hermosa historia.

Hundiendo sus impulsos liberadores en un baño distópico, Jenks imagina un futuro cercano, donde los seres humanos y criaturas de un nuevo género se unen sin la bendición de un estado totalitario. Un hilo rojo que irriga las huellas de un disco fascinante incluso en la forma, por el diálogo entre hombres y máquinas. Álbum-vehículo soñando con giros violentos, Jenks corta su combustible electrónico a melodías pop. Esclarecimientos vocales perforan la tormenta sintética de ‘Autonomic’, se acercan a las secuencias hipnóticas de ‘The Rest Of The World’ y se mezclan con la suavidad de una guitarra, empacando el groove riguroso del single ‘Jenks’. La psicotrónica nos dirige a los trances colectivos. Porque, como lo dice su primer título: ‘We’re all part of the beautiful now ‘.